La música de una película es parte fundamental de las obras cinematográficas y muchas veces, implica demasiado esfuerzo y dedicación lograr escoger y sincronizar la apropiada.

Bueno… siendo esta nuestra primera producción, no pensé que la teoría estuviera tan apegada a la realidad hasta que emprendimos la búsqueda de la música para nuestro cortometraje documental.

Y aquí les cuento la historia a los productores y directores independientes, para que no vayan a caer en la tragedia…

Todo comenzó con la lectura de la historia de Ráquira y sus ancestros los indígenas Muiscas.

Pensamos que lo más coherente era tomar piezas musicales andinas y piezas musicales del género que identifica el municipio de Ráquira, la música carranguera de Jorge Velosa y los carrangueros de Ráquira.  Hasta ahí, todo iba bien.

Muy emocionados empezamos a escoger canciones por doquier, y así, nos apasionamos por una canción de Chimizapagua, grupo andino colombiano muy famoso por la década de los 70’s y 80’s, por una canción de Intillimani, grupo andino chileno, y por las hermosas letras con sentido social incluidas en las canciones carrangueras de Jorge Velosa.

Seis canciones fueron escogidas por el director y por mí, para sincronizarlas en el documental, pero las ilusiones tuvieron su polo a tierra cuando quisimos adelantar la diligencia para obtener las licencias de uso de las obras musicales, entiéndase, el pago de los derechos de autor.

En la próxima entrega les seguiré contando con qué precios nos encontramos en materia de licencias de uso de obras musicales…

 

Ella Yelithza Ponce Verjel

Productora Ejecutiva de Tybso, la Guaca de Ráquira

Paonius Professio Ingenieros Consultores

http://www.paonius.com

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