En el post pasado nos comprometimos a contarles la historia de la producción del cortometraje TYBSO, la guaca de Ráquira y planteábamos dos preguntas: ¿Cuál es la situación actual de Ráquira como para movernos a desarrollar este gran proyecto? y qué significa ¿Tybso, la guaca de Ráquira?

En primer lugar, Ráquira es un municipio sumamente especial.  Se encuentra ubicado en parte de lo que conocemos como el altiplano Cundiboyacense, lugar donde hace mucho tiempo se asentaron los Muisca, grupo indígena que también forma parte de la familia lingüística de los Chibcha.  El clima de este lugar curiosamente es templado en contraste con el clima frío que caracteriza a la mayoría de los demás municipios de Boyacá.

Esta región era muy rica por la variedad de productos agrícolas que se podían cultivar además de la cercanía a abundantes fuentes hídricas. Antes de 1537 y en estas condiciones, vivían los indígenas Muisca, hombres y mujeres amables y pacíficos, según cuentan muchos de los cronistas de la época.  Luego… casi todos los americanos sabemos lo que pasó: la invasión extranjera.

Cuenta John Orbell –Autor del libro “Los Herederos del Cacique Suaya. Historia Colonial de Ráquira (1539 – 1810)”- que los Muisca de la zona presentaron férrea resistencia a la ofensiva; lucharon mucho, pero al final cedieron al fuerte sometimiento.

Me atrevo a afirmar que lo único que admiraron los conquistadores de este pueblo, fue la maestría en la elaboración de piezas de alfarería y pensaron utilizar esto para beneficio de su proyecto colonial.  “Pueblo de olleros” llamaron los españoles a Ráquira y Tinjacá. Así, se propusieron traer desde el Mediterráneo sus hornos de cocción y emprendieron la gran tarea de elaboración de ladrillos y tejas con la fuerza de la mano indígena.

Otros historiadores cuentan que el pueblo Muisca fue víctima de un fuerte proceso de mestizaje y su cultura fue casi totalmente arrasada.  Los conquistadores se fueron, estas tierras transformadas y este pueblo indígena mezclado con la sangre de aquellos que un día los oprimieron, siguió su historia de supervivencia década tras década hasta lo que hoy conocemos como Ráquira.

Las personas de Ráquira son en su mayoría nobles campesinos mestizos; personas que trabajan la tierra, cuidan sus animales y juegan desde niños con el barro de los campos.  12.522 son los habitantes de este municipio (Censo – 2005) cuya cabecera aún parece un pueblo de arcilla en medio del Siglo XXI.

Tal como los indígenas enseñaron oralmente el oficio del barro a sus hijos, así las madres lo siguen haciendo hoy día.  Esta enseñanza no es obligatoria sino parte de la herencia que esperan compartir.  Sobre todo las niñas, adoptan la costumbre de jugar con el barro y en la medida de su crecimiento, deciden aprender la alfarería con mucho interés. La casa es el taller y el taller es el hogar, “la hoguera”, el entorno cotidiano en el cual se comparte un café, las enseñanzas, la vida, la risa y a veces el desconsuelo.

Lastimosamente, las condiciones económicas de los raquireños del siglo XX y XXI no son las mejores.  Durante el Censo del 2005 se encontró un 60,22% de pobreza y un 21% de analfabetismo, circunstancias atractivas para los oportunistas.

Como en muchos municipios artesanos de Colombia, los mayoristas han hecho de las suyas.  La tendencia a la industrialización pero sumado al comercio inequitativo y el maltrato en los intercambios comerciales, han hecho que muchos de los jóvenes raquireños ya no deseen prolongar el oficio alfarero sino más bien viajar a las ciudades en busca de otras oportunidades.  También, las personas que aún perseveran en el oficio artesanal luchan por tener lo básico para su subsistencia excepto algunos artistas que han logrado fama y reconocimiento mundial.

Carlos Aponte, periodista de radio Furatena y habitante de Ráquira por más de 30 años, señala que aún existen veredas donde los raquireños cocinan sobre tres piedras y palos de madera.  El afirma que lo que deben mejorar es su familia y curiosamente resume diciendo que “su vida toda, debe mejorar”.

Uno se pregunta ¿Cómo es posible que artesanos y artistas como los raquireños con tanto reconocimiento internacional estén pasando condiciones de dificultad económica hasta verlo en un porcentaje abrumador de pobreza? ¿Quién sería capaz de dar un trato injusto a personas tan nobles y sinceras como son los habitantes de Ráquira?

Lo cierto es que ver la situación actual de Ráquira en contraste con las buenas oportunidades que tiene para mejorar, es como ver a una persona pasando necesidad, que sin saberlo, se encuentra sentada sobre un valioso cofre de esmeraldas.

Es posible que la Denominación de Origen “Cerámica Artesanal de Ráquira” de la cual hablamos en el primer post, no sea la perfecta solución a los problemas económicos de Ráquira, pero lo cierto es que todas las personas de ese municipio merecen saber de esto para que decidan por sí mismas y no que otros lo hagan por ellos.

Por eso, por amor, por lealtad y por respeto, nos dimos en la tarea de hacer una ofrenda llamada TYBSO.  Un documental sincero y positivo, una forma sencilla de que los raquireños y demás personas se acerquen a su historia, valoren su trabajo y tomen parte activa de su transformación.

En la próxima oportunidad les contaremos lo que significa “TYBSO, la guaca de Ráquira”.

ELLA YELITHZA PONCE VERJEL

Productora Ejecutiva del cortometraje documental “Tybso, la guaca de Ráquira”

Gerente de Proyectos & Propiedad Intelectual

Paonius Professio Ingenieros Consultores